Un elefante atado a una estaca diminuta
Somos el elefante encadenado de Bucay. Toda una vida con complejos. No puedo... es suficiente con estar aquí...con que no nos metan un carro estará bien... Nos educaron para no llamar demasiado la atención, para no creérnoslo demasiado con esa manida frase de que el elogio debilita, nos dijeron que nuestro sitio estaba en Primera, pero que unas temporaditas de vez en cuando visitando Alcorcón, El Ejido y Alicante es lo normal... Y, claro, una vez que hemos crecido, que nos hemos hecho poderosos, miramos a la estaca insignificante que nos recuerda nuestro pasado y nos decimos "hasta aquí, no vayamos a pasarnos". El elefante del que Jorge Bucay escribió en 2008 tiene la cara de David García ante las cámaras de televisión, la de quien manda en el palco y la tuya y la mía muy a menudo. Un elefante que nació atado a esa estaca y que a pesar de multiplicar su volumen una y otra vez se ve incapaz de liberarse. Bastaría un arrebato fugaz, pero en ese cere...