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Mostrando entradas de noviembre, 2021

La 'anticrónica' del mal perder

       De Príncipe de Viana a casa venía autoconvenciéndome de no hacer lo que estoy haciendo. "Jau, no es un buen día para aporrear teclas. ¿No te ves? Supuras cabreo. Lo que digas va a ser una mezcla indigna de mal perder y ceguera partidista". Ya estaba casi seguro de que solo me iba a quitar las lentillas y lavar los dientes cuando lo he visto. El Acer encima de la mesa. Joder.       On.      No va a salir nada bueno de esto. Va a ser la 'anticrónica' de la bilis. La 'anticrónica' de todo eso que mañana quizá no piense. La 'anticrónica' del momento en que Isidro Díaz de Mera Escudero ha pitado el final sin alargar ni un instante a pesar del pitorreo ilicitano hasta en el descuento. ¿Veis? Jugo gástrico emanando de mi teclado. Sin tratar. Sin razonar. Pero en pretemporada ya os dije que las 'anticrónicas' iban a ser esto. Cómo veía yo el partido. Y hoy está sin reposar.       Venga. Punto 1. El Elche. Una cosa...

La puta motillo que hace "ñiiiiiiiiiiiiiii"

     El gol de Felipe en el 87 fue como esa motocicleta (en adelante 'puta motillo') que pasa por tu calle entre las 3 y 4 de la mañana. Tú, realmente, estás tumbado en la cama en cualquiera de los decúbitos (mi preferido es el lateral izquierdo), pero en tu cerebro se está produciendo una historia increíble en la que viajas a un lugar enigmático, pilotas vehículos inalcanzables para ti en la vida real o, yo qué sé, mantienes relaciones sexuales difícilmente explicables con personas (una o varias) difícilmente explicables. Y entonces... "ñiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii...". La puta motillo. Porque a esos 49 centímetros cúbicos de cilidros no les da ni para "bruuuuuum, bruuuuum"; hacen "ñiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii".     Te despiertas y regresas de cazar tigres de Bengala en la selva amazónica, de los mandos del Tesla que vuela sobre Merindades o de ese ménage à trois que jamás ocurrirá a tu realidad. A tu cama y a tu "quedan 3 horas y 47 minu...

Con solo lucha y brega no da

      Se me llena la boca con que solo pido a mi equipo que luche y pelee hasta el final. Quedo de puta madre y parece que no me importa el resultado. Y es una mentira del copón. Yo quiero ganar o al menos que mi equipo haga eso que te conduce a ganar, que es meter goles. Mucho centrocampismo, mucho jugar de poder a poder, mucha entrega, lucha y pundonor. Pero, como nos cuenta la leyenda que dijo Fernández Campo a José Juste durante el desarrollo del golpe de estado del 23-F, el ataque de Osasuna hoy "ni ha estado, ni se le esperaba". Y así, mal.     Y es que igual nos hemos dado tanto cariño durante la semana, hemos alabado tanto lo guapos y majos que somos a los dos lados de la muga, que hoy parecía que nos daba miedito hacernos daño. Parecía que cada vez que teníamos el balón pensábamos más en lo extraordinariamente bueno que era nuestro rival que en buscarle las cosquillas. Vivíamos esta 'entente cordiale' hasta que, joder, a Merino le dejamos entrar en el á...