La puta motillo que hace "ñiiiiiiiiiiiiiii"
El gol de Felipe en el 87 fue como esa motocicleta (en adelante 'puta motillo') que pasa por tu calle entre las 3 y 4 de la mañana. Tú, realmente, estás tumbado en la cama en cualquiera de los decúbitos (mi preferido es el lateral izquierdo), pero en tu cerebro se está produciendo una historia increíble en la que viajas a un lugar enigmático, pilotas vehículos inalcanzables para ti en la vida real o, yo qué sé, mantienes relaciones sexuales difícilmente explicables con personas (una o varias) difícilmente explicables. Y entonces... "ñiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii...". La puta motillo. Porque a esos 49 centímetros cúbicos de cilidros no les da ni para "bruuuuuum, bruuuuum"; hacen "ñiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii".
Te despiertas y regresas de cazar tigres de Bengala en la selva amazónica, de los mandos del Tesla que vuela sobre Merindades o de ese ménage à trois que jamás ocurrirá a tu realidad. A tu cama y a tu "quedan 3 horas y 47 minutos para que suene la alarma". A tu "hay campos y rivales ante los que nos hacemos pequeños y no va a haber tu tía de sacar nada", léase Mestalla, Sánchez Pizjuán, Metropolitano o Real Sociedad. En ese momento caes en la cuenta de que lo que estabas viviendo era una entelequia. Realmente el tedio se había apoderado de todo, pero tú, como Homer cuando no para de pedir morfina al Doctor Hibbert, estabas anestesiado por un resultado que a las 18:25 creías imposible de conseguir.
Era un 0 - 0 en casa del vigente campeón de Liga que rompía la estadística de Jagoba Arrasate ante Simeone, la de Osasuna ante el Atlético y la de varios partidos de resultados e imágenes regulares tirando a malas. Pero... "ñiiiiiiiiiiiii", llega la puta motillo en forma de córner que quizá podríamos haber evitado, en forma de salida tirando a calamitosa del portero y o de remate inapelable para alegría de colchoneros y demás prensa patria que ve en el mal momento del Barcelona y la irregularidad del Madrid la oportunidad para reeditar el título. Y para eso no hay que pinchar ante Osasuna.
Sí, es verdad que el calendario asimétrico, aperiódico e incomprensible del exmiembro de Fuerza Nueva no ayuda. Me ha dado por mirar el de la segunda vuelta y la mierda esta que aceptamos de que los calendarios no se hagan por sorteo puro nos va a hacer enfrentarnos al Sevilla, Atlético de Madrid, Real Sociedad, Villarreal y Barcelona con el pequeño impás del Rayo entre febrero y marzo. ¿Volverá a pasarnos lo mismo? ¿Saldremos encorsetados, con miedo y únicamente mirando que no nos marquen? Porque al rojillo de a pie le mola levantarse de su asiento, ver que su equipo achucha, pone centros y agobia. Que sí, que Torró y Torres dispararon. Pero ya. Escaso bagaje. Que los otros son muy buenos. Que sí, pero igual en nuestros cerebros, en los cerebros de jugadores técnicos y aficionados quizá los convirtamos en gigantes sin serlo.
La puta motillo nos despertó ayer y no pudimos pegar ojo en lo que quedaba de noche. Vale. Pero contra el Elche el día del patrón de Pamplona y en Valencia ante el Levante no hay gigantes ni hermanamientos que valgan. Toca sumar al menos cuatro puntos. Y para esos cuatro hay que quedarse primero con los tres del Elche.
Comentarios
Publicar un comentario