Comida familiar tras una farra de cojones

    A ver. Que está muy bien que tú vayas a lo tuyo. Ayer se te hizo tarde por ahí porque no todos los días te mereces una juerga como esa. No siempre se aprueba el examen de conducir, la Selectividad, se cumplen años o se meten tres goles con tu equipo de fútbol. Lo celebraste e hiciste bien. Sabías que hoy tenías comida con la familia y te importó entre cero y nada y seguías haciendo estupendamente. Carpe diem. Goza del momento. 'Machacaos' en el Dépor. Chupitos en vaso de Duralex en el Norte. Cocteleras en el Jarauta. Y lo que te echasen. Claro que sí.

    Te ha obligado tu madre a levantarte y has puesto la mejor cara posible. Tu cuarto olía a Malibú con piña macerado con Brugal con Coca-Cola. Tus Salomon con barro separadas a dos metros de tu cama. La camiseta en la que alguien derramó su cerveza... puesta en tu cuerpo somnoliento. Que sí, que ya vas. Que te duchas y vas al salón. Y ahí están todos. Tu abuela, tus primas pequeñas, tu tía petarda y tu tío el que cree que tiene gracia. Sé fuerte.

    Tus primas empiezan fuerte peleándose por las croquetas de jamón de tu madre y tú aguantas estoicamente sus gritos de mezzosoprano. Pocos soportarían la intensidad y frecuencia de sus chillidos, pero tus tímpanos están forjados en el Katu y el Zulo; acero para barcos. Tú mismo pruebas esas croquetas que tan bien conoces y parecen un bálsamo al caer a tu estómago. Podían ser una bomba nuclear, pero te sientan bien y te atreves con el 'consomecico' y las alubias. Todo parece que empieza a funcionar. Eres otro. Eres fuerte. Tú puedes con todas las adversidades.

    Con el segundo plato y los postres los invitados suben una marcha. "¿Qué? Ayer hubo juerga, ¿eh?", "¿Y la carrera? ¿Acabas en junio o dejas alguna para el año que viene? Porque con Termo ibas justico...", "Te veo un poco fondonillo, ¿no? Igual tienes que venir con mis amigos a jugar en Boscos con la peña para bajar tripa...". Sales del paso como puedes y en algunos casos metes alguna pulla sin que parezca que faltas. La verdad es que les mandarías a tomar por saco, pero tú estás muy por encima de eso y con dos largas cambiadas te los quitas de encima.

   Tu madre saca la cafetera italiana de doce tazas al centro de la mesa y tú ya ves que esto toca a su fin y que la siesta reparadora está más cerca que nunca. En ese instante en que estás un poco despistado, tu abuela saca el tema que pensabas que ya había pasado de largo sin detenerse en la estación de tu casa: "Y esa chica tan mona con la que salías, ¿cuándo va a venir a comer un domingo?". Esa chica te dejó hace unas semanas y no sabes cómo salir de la encerrona. Balbuceas e intentas desviar la conversación, pero el panorama queda claro para todos, No has sabido contestar. Abuela 1 - Tú 0. Remonta si puedes, pero no vas a poder.

    Cuando no quedaba nada para levantarte la abuela ha metido gol. Quien menos lo esperabas. Gol y final del partido. Se te pasará pronto porque la próxima juerga con tus colegas será pronto, pero te ha dolido. Una siesta y a otra cosa, que el finde que viene tiene muy buena pinta. Pero te jode que tu abuela siempre te acaba metiendo gol y que te gana siempre. Desde 2014 o así.

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