El Somme en el Duranguesado
Nunca he estado en Amorebieta. Lo más que me he acercado es Larrabetzu cuando hice el Camino de Santiago. Todo por allí era extraordinariamente verde aun siendo finales de julio y extraordinariamente empinado. Hierba, lomas, agua y el sueño de alcanzar Bilbao para poder disponer de una secadora con la que alejar por unos días el olor a canucido de la ropa.
Hoy por la mañana, Amorebieta-Etxano me sonaba a Budapest. A ciudad formada por dos núcleos de población que no querían desprenderse de su pasado y a las que durante siglos les ha separado un río ancho y caudaloso. Google. Amorebieta-Etxano. Intro. "El municipio está recorrido por el río Ibaizábal". Ya está, ya tengo mi Danubio... "La anteiglesia de Amorebieta se asienta en la margen derecha del Ibaizábal". "La anteiglesia de Etxano se asienta en la margen derecha del Ibaizábal". ¿Cómo? ¿Dónde está mi Danubio vizcaíno? En ninguna parte. Lo que en 2021 separa Amorebieta de Etxano es la AP-8. O igual ni eso y la muga medieval entre ambos caseríos hoy está cubierta por regatas y parcelas de monte.
El campo de Urritxe huele a partido de ETB1 a las cuatro de la tarde de la extinta Segunda B entre el conjunto local y el Portugalete, con vallas publicitarias del Restaurante Jauregibarria y Beotibar Recyclin y vacas pastando al fondo. Olía a eso el año pasado, olía parecido hoy y dejará de oler así porque el fútbol de las teles les obliga a emigrar al ajeno Lezama. Ya no se verá gente sobre el muro presenciando el partido gratis ni un perro jugueteando junto al autobús del equipo visitante.
El partido en el centro del campo ha sido digno de una trinchera del Somme en 1916. Si algún balón se disputaba ahí, se convertía en una batalla incierta. En la "tierra de nadie" entre aliados y alemanes te podías encontrar cualquier cosa, entre ellas la muerte, y ahí solo se metían los más valientes, los más locos o los que solo tenían cosas que ganar. Nuestro chiflado que se la ha jugado a pisar minas o engancharse en el alambre de espino ha sido un Róber Ibáñez que no apunta ni a Butarque ni al Molinón, sino al Sadar. Y quien sí ha cruzado a terreno enemigo y no ha podido completar su misión ha sido un Barbero que ve que le vienen por detrás tres toros a los que le será difícil rascar minutos.
Quizá mereció más suerte la SD Amorebieta, pero el fútbol tiene estas cosas y no va de ímpetu y testosterona habitualmente. Nacho Vidal para Oier que cede a Róber Ibáñez. Ibáñez abre a Íñigo Pérez y centro para Aimar Oroz que la pone muy lejos del alcance de Saizar. 1-0. Córners para los locales, imprecisiones, a Aridane se le desconecta un cable... pero 1-0. Pero al César lo que es del César, gloria y honor al Amorebieta. Equipo que las va a pasar putísimas para mantenerse y más lejos de Urritxe.
Bueno, hemos echado el rato. Que después del kayak en aguas bravas, la carabina de 10 metros, el ejercicio de barra de las japonesas y el pinchazo 'azzurro' ante Australia en baloncesto, está bien catar un poco de fútbol de nuestro equipo. El sábado, más. ¿Pillaremos invitación?
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