Lo tenía merecido

    Creo que la última vez fue en noviembre de 2012. Tenía la costumbre de ir a Tajonar a pedir invitaciones al club cuando iba viajar a ver al equipo a sitios a los que no se desplazaba la afición rojilla de forma masiva. Entre clubes siempre se intercambian invitaciones de cortesía que, en caso de no haber compromisos, se entregaban a aficionados. Fuimos a Cornellà-El Prat y ganamos 0 - 3. Anteriormente otro par de visitas al laboratorio osasunista, en una de las cuales entregamos a Pablo García el trofeo "La melena de oro al jugador más Paki". El uruguayo flipó al ver a tres chavales dándole una placa y una peluca que accedió a ponerse. Existe un testimonio gráfico en la habitación de alguien; eran otros tiempos y las fotos las hacíamos con cámaras de usar y tirar. Pero nunca había visto un partido de fútbol allí en mis 23 años de socio.

    ¿La razón de esto? Tengo que reconocer que de Osasuna me interesa el funcionamiento del club y lo que le ocurra al primer equipo de chicos. El resto está muy bien, pero tengo intereses por delante. Eso sí, que ganen siempre y, sobre todo, que la chavalada lo pase bien.

    Pues bien. Hoy he ido al Osasuna - Mirandés y los dioses del Olimpo rojillo me han hecho pagar mi desvergüenza con cuarenta y cinco minutos propios del Hades futbolístico. Que no vienes en más de veinte años a vernos... pues toma tostón. Un tiro de Kike García, un desbarajuste defensivo que en liga nos habría costado un penalti y un Mirandés aseado y mucho más que digno. A ratos más atento a que no lloviese, que la primera fila era peligrosa, y a cascar con los compañeros de localidad, que eso sí es lo mío. Aunque la gente no se quedaba atrás. El Djokovic - Carreño y el España - Costa de Marfil se han seguido con más interés que el desempeño de Areso y Juan Cruz en los laterales.

    Al míster se le veía incómodo con las prestaciones de Osasuna. El engranaje no parecía lubricado y a la presión se llegaba tarde y mal. Y el Mirandés, que será de Segunda, pero no ha venido de paseo, creaba más problemas de los esperados por la grada. Sin ir más lejos, la mejor de la primera mitad ha sido suya.

    Después del descanso, y afortunadamente sin lluvia, se han visto otras cosas. Los cambios, menos el de Ramalho por Pablo Ibáñez, han llegado tarde, demostración de que se va llenando de carga física la pretemporada. El equipo fue funcionando mejor y la eclosión llegó con la entrada de los Budimir, Torres y Grau. El croata, un auténtico junco que me ha impresionado, no solo me ha asustado a mí, sino también a los zagueros del equipo burgalés, que han dado un paso atrás. Y si no ha sido a la primera, ha sido a la segunda, y su insistencia por alto ha servido el balón a Kike Barja para fusilar al guardameta visitante. 1 - 0 y no veríamos mucho más.

    Me he quedado con las ganas de ver a alguno más de esos que serán claves como Herrera, Aridane o Torró, pero habrá más opciones. La próxima de verdad, la víspera del día de la Virgen, con almuerzo y lo que se ponga por delante.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Explicando el Osasuna - Villarreal a mi nueva compañera de piso

El Síndrome de Amara

Comida familiar tras una farra de cojones