Antoine, no tienes ni idea
Saint-Exupéry escribió en un libro que no he leído que "lo esencial es invisible a los ojos" y no sé qué de un sombrero y un elefante. Pues mira, Antoine, no. Porque hay cosas que o ves o te las cuenta alguien que las está viendo, o ni pillas ni la esencia, ni glorias. Y entre ellas está el desarrollo de un partido de fútbol. Ni Twitter, ni mensajes de WhatsApp, ni actualizar la aplicación de MisMarcadores sustituyen a lo que nos dicen nuestras pupilas o las pupilas de otros.
Y es que uno hace no demasiados años estructuraba su fin de semana en torno a cuándo jugaba Osasuna, pero ya no y yo ayer tenía entradas para ver a Raúl Cimas en Baluarte. El de ayer era un partido goloso como aficionado, pero, sin opción de ir a Mendizorrotza, no había duda. Ya en el auditorio vi antes del comienzo del espectáculo a varias personas que, en condiciones prepandémicas, habrían estado en Vitoria. Un excompañero de trabajo, una colega y un vecino de localidad en El Sadar. Apagué el móvil y me dediqué a reír, ya que a eso había ido, que buena falta nos hace. Mi vecino de Preferencia Cubierta anduvo algo más inquieto y en alguna ocasión activó la pantalla del móvil.
Una vez acabó el Rap de la Casa Real, se produjo la despedida de los artistas y se encendieron las luces de Baluarte, él me informó. Dedos índice y corazón de una mano extendidos y dedos de la otra formando un círculo. Dos-Cero, alcancé a leerle en los labios entre los aplausos del público. Pregunté si íbamos ganando abriendo mucho los ojos y levantando el pulgar, a lo que él respondió asintiendo con la cabeza. Eran las 21:30 e íbamos ganando en Mendizorrotza.
Por supuesto, una vez alcancé la calle, encendí el móvil y comenzó la catarata de mensajes de WhatsApp. La mitad de ellos hablaban de la alineación y de que Torres era el único cambio y la otra mitad hablaban de goooooooles, así, con muchas oes. De aquí al final del partido me dediqué a cenar en la Plaza del Castillo viendo al personal hacer cola en el Subsuelo y mirando muy de vez en cuando el resultado de Vitoria. Y es que hay días en que estás centrado en el "fúbol" y tú y la gente a tu alrededor merece una atención absoluta al tema y otras en que el fútbol se deja como algo secundario y prestarle más atención de la debida roza la falta de educación con el resto.
En las contadas veces que miré Twitter, los mensajes de la gente dejaban claro que la cosa tenía pinta de definitiva. Pero ni idea de cómo había sido todo*. Mis David García y Roberto Torres habían sido Raúl Cimas y el Pirata. Mendizorrotza había sido Baluarte. Y los potes por Cuchillería y el bocata guarro del Siete habían sido cambiados por una hamburguesa con torreznos dentro, aros de cebolla en tempura y queso gouda junto a la sucursal del BBVA donde se fundó nuestro equipo allá por 1920.
De todo hay que disfrutar. No solo de balompié vive el hombre.
*Para colmo, intenté ver el resumen del partido al llegar a casa y descubrí que hay gente muy friki que sube a YouTube vídeos con el resultado del partido como título y al darle al 'play' son ellos jugando ese partido al FIFA. La madre que los parió.
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