Cuando los indios vencen a los altos, fuertes y guapos yanquis

       Es intolerable. Buenos chicos, majos, guapos y de pueblo. ¿Cómo no van a ganar? ¿Cómo van a llegar unos de Pamplona y les van a vencer en su campo? ¡Con lo bien que lo hicieron contra el Madrid! ¡Con el delantero centro de la selección y medio izquierdo neerlandés que viene de salirse ante Gibraltar! Y es que el Villarreal es el yerno perfecto de España. Ese equipo que te tiene que caer bien por decreto, que parece que no molesta a nadie y que cuando no tienes equipo, tienes que ir con ellos. Equipo de gente "hecha a sí misma", con el patrón de Pamesa a la cabeza, hermano del dueño de Mercadona que también dirige el Valencia Basket. Pero que nos los venden como si dirigieran la Peña Sport y hubieran estado por la mañana recogiendo naranjas.

    ¿A que se nota que me cae de culo el Villarreal? Pues ya os podéis imaginar cómo me ha sentado el gol del Chimy en 87. Y es que don Miguel de Unamuno dejó escrito en 1904 que no hay cosa peor que querer disfrazar de humildad la soberbia. Cuando desde Villarreal de los Infantes te hablen de cantera, piensa en los caladeros; cuando te hablen de austeridad, piensa en los más de 23 millones que cobró el Bournemouth por Danjuma, los 15 al Tottenham Hotspur por Foyth o los 12 al Stade de Reims por Boulaye Dia. Vendiendo azulejos, claro.

    Podéis ver que no los trago. Por eso ha sido tan bonito ver jugar tan bien a nuestro equipo. El puto fútbol moderno que obliga a no solapar partidos ha tenido a miles de frikis viendo cómo el equipo de un tipo que cuenta en sala de prensa lo que se ha visto en el campo hacía un fútbol bonito e inteligente ante uno de los mayores encantadores de serpientes del balompié patrio. Un fútbol que durante cuarenta y cinco minutos nos ha encandilado en el bar al ver a diez indios (a veces once, madre mía Herrera) a galope contra el Séptimo de Caballería. Agazapados en la aldea comanche y aprovechando la mínima para atacar el fuerte yanqui.

    Pasado un rato es normal que las tropas del general Custer se hagan fuertes y sometan a los indios. Basta con haber visto dos películas de tarde de Euskal Telebista para saberlo. Así hemos capeado el temporal como hemos podido y hemos sufrido algún traspiés entre loas cansinas y repetidas a los hombres de amarillo.

    Pero, ay cuando dejas a un indio detrás de tus propias filas y cometes un pequeño error. En el guion de la peli ponía que de tanto ir el cántaro a la fuente, este se rompía y ganaban los de siempre, los que el espectador imparcial quiere, pero esta vez no. A casa con el recado y a la sala de prensa nombrando más veces por su nombre al Betis que a Osasuna y reconociendo únicamente errores propios. Como si el rival fuese indiferente. Como si bastase con hacer las cosas bien para vencer independientemente del trabajo de los once profesionales de enfrente.  

    A partir del miércoles volverá la matraca del "submarino amarillo". Van a Berna a jugar contra el Young Boys y volveremos a oír a los medios cantar las hazañas de los castellonenses. Matraca para otros, que hay tres puntos que ya vienen camino de Pamplona.


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