La decepción que lo es menos
Prieto picudo. Mencía. Una cerveza. Ahora un rosado de prieto picudo. Bah, no es como los nuestros de garnacha. Es que aquí los vinos son diferentes. Pero con tapa. ¿Oreja? ¿Croqueta de yo qué sé qué cojones? ¿Picadillo? ¿Patatas con ali-oli? ¿Calamares guisados con patatas?
A ver, la tarde iba bien y el Josebas estaba encantado. Con su chaquetilla Adidas del centenario atrajo la atención de un "exiliado" en León desde 1987. De Estella. El Puy. El negocio tal. El colegio cual. "Qué bien está Pamplona, pero no ponen de comer."
Serafín Zubiri. Banderas impresas de un PDF y once tíos en el campo. Eso es lo que nos importa. Que dentro de un Centenario inexistente, es lo que nos queda a los tontos que nos venimos a León a una boda y pedimos a Diego, el camarero del bar D.O., que nos ponga Gol TV. Once tipos que bregan, corren y sudan por lo de todos. Por es escudo.
El Chimy se redime y marca cuando moría el primer tiempo. Montoro pilla adelantado a Herrera y nos jode al final. El Granada cambiará de entrenador, pero no de espíritu. ¿Panta Rhei? Mis cojones. Hay cosas que no cambian. La ranciedad permanece.
A Joseba le entra la bajona. Se va a ir a casa. Yo escribo esto en un sótano en el móvil. Quizá mi peor 'anticrónica', la escrita en un bar con el móvil. La de la decepción por el premio que se acariciaba. La del infastuoso centenario. La de la conversión "chimiesca" incompleta.
Poco importa. En la vida hay ciertas cosas que ensombrecen lo capital. Ciertos empates. Pero solo permitimos la decepción un rato. Esther y Alberto se casan mañana y les vamos a acompañar. Y barra libre (lo capital). Que es como un gol en el 90. El que nos hará ganar en el Bernabéu.
PS. Este blog certifica la la castaña que lleva Carlos Jordán. Viva Jau
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