Puedes perder mil partidos, pero jamás el alma
Alejandro González Iñárritu dirigió en 2003 a Benicio Del Toro, Naomi Watts y Sean Penn en una película titulada "21 gramos". Era una de esas películas muy suyas para las que, o lees a la mayoría de filosófos alemanes del siglo XIX o no hay Dios que la entienda. O ni así. La vi en el cine y me aburrí soberanamente. El caso es que (alerta destripe de una película de hace casi 20 años) la película gira en torno a la tesis de que veintiún gramos es la masa del alma, algo teóricamente medible cuando un ser humano expira. Pues bien, si Osasuna pasase hoy al otro barrio y pusiésemos el cuerpo del león del escudo en una balanza, no veríamos variación alguna en el fiel metálico. La cosa esa que yo me imagino en algún lugar del tronco con estado gaseoso o de aerosol azul brillante hace tiempo que desapareció de nuestro interior y nos convierte en predecibles, en zombis que esperan que por arte de magia el balón acabe dentro de la portería rival. Y con ese ...