Cuando el río baja así de majo es imparable
En mi casa cuando el caudal del Arga es respetable sin llegar a desbordarse y se ve a la capa superior del agua deslizarse a toda velocidad de la vadina de Pabollet hacia el Puente Viejo se dice que el río baja "majo". Ni caudaloso, ni potente, ni poderoso. Baja "majo". Pues así se desarrolló el partido bajo la lluvia inclemente e incesante de ayer en Pamplona. Osasuna arrolló al Cádiz con un caudal constante que imposibilitó cualquier intento de reacción amarilla. Sin oleadas. Una masa roja golpeaba sin cesar una y otra vez a la zaga visitante. Cuando se quisieron dar cuenta los cadistas estaban ya pasando el puente de Miluce.
Y a todos nos hacía falta eso. Un partido pleno, quizá falto de espectacularidad, pero lleno de eso que gusta a la grada del Sadar: la insistencia. Hay que ir a por el marco contrario una y otra y otra vez. Y otra y otra y otra vez. Todo sea dicho, el Cádiz no se supo agarrar a ninguno de los troncos que aparecían por el cauce y no opuso demasiada resistencia.
A mí la mierda de tiempo de ayer no me arredró y fui dispuesto a aplaudirlo todo. Era el día. La derrota nos hacía meter la cabeza abajo totalmente. La victoria... estirar un poco (solo un poco) el cuello y volver a disfrutar. Para calentarme un poco quedé con unos colegas para un copazo y ahí encontré lo que necesitaba. Jaleo. Bronca. Discusión. La calentada suficiente para llegar como una moto (y tarde) a mi localidad. Cómo molan esas broncas que sabes que no van a ninguna parte. Que si el Chimy se autoexpulsó, que si no, que si David García irá antes de junio a la selección española si se marcha al Metropolitano, que no tienes ni puta idea. Gasolina de la buena para sentarme en el asiento 121.
El partido... poca historia. Pasó lo que tenía que pasar. 2-0 y a casa. Jugadores, técnicos y aficionados que sabían que no se podía fallar. Jugadores y técnicos que sabían que una derrota podía saber a cuerno quemado a los aficionados. El Pacha Espino y Fali en los laterales; nada más que añadir, señoría. 2-0. Budimir; que si le tiras un móvil lo remata a gol. Barja; que mejor que nadie hace honor al himno del club: el once de Osasuna, valiente y luchador. Cerveza de celebración en el Bardenas con los mismos que has discutido en la previa. Sigues en desacuerdo, si David va al Atlético será llamado por Luis Enrique antes de junio, fijo, pero, ¿qué más da?
A ver si llega la riada a Vigo y Granada.
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