Intempestiva

    Intempestiva. Esta 'anticrónica' así lo es. Aparece ante vosotros casi veinticuatro horas después del pitido inicial de Cordero Vega, cosa poco habitual y que se escapa del fundamento mismo del género creado por mí (me estoy creciendo en plan Francisco Umbral). La 'anticrónica' debe madurarse poco y volcarse al ciberespacio sin demasiados repasos. Su esencia es esa. Y yo hoy voy muy tarde. Tan tarde como Osasuna. Tan intempestivo como Osasuna. 

    Tuve un profesor bastante imbécil en la universidad al que le encantaba decir que para tener buenas respuestas hay que ir a la fuente de donde mana el agua. Lo único decente que tenía ese tío era su conocimiento técnico de bares, BTU y líquidos subenfriados y saturados que no le voy a negar y esa frase. Así que vayamos a quien fija, limpia y da esplendor a saber algo de esa palabra. La Real Academia Española nos define el adjetivo "intempestivo" como algo que es o está fuera de tiempo y sazón. 

    No cabe duda de que el Celta - Osasuna comparte adjetivo con este texto. Liga en miércoles, intempestivo. Partido en día de labor a las siete de la tarde, intempestivo. Encuentro del campeonato de liga que se superpone con otros de torneo del KO, intempestivo.

    Pero qué bonita es esa parte de la definición que habla de que es algo fuera de sazón, o sea, algo inmaduro, alejado del estado de perfección. Y esto define perfectamente al estadio al que le faltaba un fondo y dejaba ver a la gente volviendo a casa en coche del tajo y a nuestro equipo. Porque no es que no estemos disfrutando de un fútbol preciosista, es que vemos pases propios de otra categoría. Asistimos ayer a una ceremonia de la inconcreción, a un espectáculo del no llevar peligro, a la sublimación de la falta de ideas. Pareja de centrales intempestiva a la que se le notó la falta de sincronismo, portería intempestiva que casi nos regala el gol tonto de la jornada, bandas intempestivas que no acertaron en la tarea de surtir de balones a quien tiene la portería entre ceja y ceja y banquillo de declaraciones intempestivas echándole la culpa a una brecha mal cerrada.

    He leído por ahí valoraciones muy optimistas de lo de ayer. Está muy bien que queráis insuflar ánimos a la forofada, pero para mí lo único positivo de Balaídos fue el debut de un nuevo canterano que esperemos que no sea flor de un día. Ni hacer chistes con la máscara de Kike García nos han dejado.

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