Hacer equilibrismo es más fácil con red
Cuando era más joven a veces iba a casa jugando a caminar únicamente por una fila de baldosas. Primero lo hacía con los ojos fijos en el suelo y luego mirando al frente. Me creía un equilibrista. Simulaba haberme reencarnado en Philippe Petit en 1974 pasando de una torre a otra del World Trade Center de Nueva York caminando por sobre un cable de acero, solo que era 1997 y yo pisaba baldosas de cemento en la calle Merindad de Sangüesa de Burlada. Extrapolaba falsariamente el ejercicio a hacer lo mismo sin otras baldosas a los lados y me autoconvencía de que podría hacerlo aunque hubiese dos abismos a los lados. Y es que el sabernos seguros nos hace capaces de casi cualquier cosa; hasta de caminar por una fila de baldosas sin salirnos. Ojo.
Algo así les ocurrió tanto a Osasuna como al Rayo ayer en el estadio de la calle Payaso Fofó. La conciencia de estar a diez y doce puntos de los puestos de descenso respectivamente te hace poder desplegar un fútbol más alegre y con menos ataduras. Cuando estás en esa tesitura, te desinhibes y un hipotético fallo pesa menos en la cabeza. Por eso Osasuna estuvo tan suelto en Vallecas y por eso nosotros estuvimos tan sueltos en el estudio. Porque Budimir sabía que por detrás tenía a Brasanac y Moncayola en forma, medios que sabían que Torró les cubría las espaldas y el alicantino era consciente de que tras él tenía a uno de los mejores centrales de la Liga acompañado de un Juan Cruz superlativo y que a una mala malísima aún quedaba por ahí un tipo de Miranda de Ebro que lleva desde el 19 de enero sin encajar un gol. El sabernos seguros nos llevó al 0 - 1 que ayuda para que te atrevas a tirar desde tu casa y hacer el 0 - 2 que te acerca un poco más a creerte que un saque de banda rápido en el minuto 93 te puede dar el 0 - 3.
Vivimos con calma un partido no exento de arreones vallecanos que lo hicieron interesante para el telespectador y el radioyente. Con tanta calma que el gol de Kike García nos pilló casi despistados contando los minutos para que el árbitro que fue tan bueno como lo vienen siendo últimamente sus compañeros pitase en final. Un final que lo fue con 0 - 3, pero que a la vista del encuentro pudo ser tranquilamente 2 - 5.
Que la vida siga así. Que la ausencia de corsés nos haga ir hacia adelante sea cual sea el rival, que ahora vienen de enjundia. Y quién sabe si en abril habrá que pedir cita para renovar el pasaporte.
PS: El ejercicio de ir por una fila de baldosas también lo hice alguna vez para calibrar el grado de ebriedad rumbo a casa algún sábado por la noche. Un método infalible para saber si debes abrir la boca con 17 años al encontrarte a tu padre en el salón viendo todavía Ben-Hur.
Comentarios
Publicar un comentario