Que hagan algo con el socio 3689. O no.
El runrún esta semana ha sido constante. "Es que hay algunos parece que quieren..." "Es que he oído a uno en la SER..." Me acercaba al Osasuna - Alavés con una mezcla de pereza y desesperanza. Porque venía cansado de lo visto en las últimas semanas con mi equipo y porque no me creía que Osasuna pudiese optar con fuerza a esa plaza que nos llevaría a Letonia, Moldavia o Malta. Si os soy sincero, solo ocupar las horas previas al partido con algo que comer y beber me alegraba el porvenir.
Soy un alma débil a la que el fútbol no le gusta en demasía y he entrado al Sadar con mi carné físico, como según el club voy a hacer siempre, dispuesto a aceptar cualquiera que fuese el resultado que campease en el marcador cuando Muñiz Ruiz decretase el final. Que ganamos, pues a renovar la tarjeta sanitaria europea pensando en ir a Riga. Que empatamos, pues mierda para todos. Que perdemos, pues dentro de lo malo más opciones tendremos de ir a tomar unos potes con Sandra, de ir a comer en plan bien a Vitoria con café en el Aldapa y luego a tribuna de Mendi. Sin más pretensiones. Queriendo ganar, sin querer perder, pero sin molestarme hacerlo. ¿Raro? ¿Incomprensible? ¿Absurdo? ¿Inconsecuente? ¿Antiosasunista? Quizá todo eso, yo qué sé. El que aquí escribe a veces no se entiende ni a sí mismo y hay ocasiones en que el cariño a otras personas y a otras situaciones le hace aceptar con buena cara que a su equipo no le vaya del todo bien siempre que no suponga un riesgo vital.
El partido ha sido un truño. ¿No lo habéis visto? Pues no lo veáis y os evitáis malgastar dos horas de vuestras preciadas vidas. No sé. Ved un par de capítulos de El Ala Oeste de la Casa Blanca que algo aprenderéis o disfrutad al sol de unas cervezas, que ahora alarga el día. Los locales parecían no querer hacer excesivo daño y los visitantes no sabían cómo hacerlo a pesar de estar con el agua al cuello. La apatía babazorra del césped me ha sacado de quicio. Vamos a ver. Vas último. ¡No te tires! ¡Si te hacen daño, te levantas rápido y sacas! ¡Aprieta! ¡Empuja! Los alavesistas de la grada han sido otra cosica y han dado un fantástico espectáculo intentando llevar en volandas a su equipo en contraposición con nosotros que nos hemos dejado llevar por el trantrán del juego y parecíamos no querer hacer leña del árbol caído. Al menos yo no quería hacerla y juraría que varios miles o al menos cientos de rojillos más, tampoco.
Al final, pues es que tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. Y gol. Porque Ante Budimir no hace prisioneros y menos a la segunda o tercera. Para adentro en el 92, nosotros con la cabeza en Chisinau o La Valeta, aunque aún quedan lejos, y el Alavés con un ojo en Cartagena, Lugo o Butarque. No sé cómo debería haberme sentido, pero mi sensación es la que os cuento. ¿Es grave, doctor? ¿Qué se debe hacer con alguien como el socio 3689?
Comentarios
Publicar un comentario