Valencia 1 - Osasuna 3

    Era 2003 y se corrió el rumor de que había una peli de piratas en el cine que era una chulada y que no solo tenía unos grandes actores y una gran historia, sino que además te tenías que quedar en el asiento del cine hasta que pasaban las letras, que los cinéfilos llaman títulos de crédito. ¿Por qué? Porque cuando terminaban de pasar los nombres de los que cosían las charreteras a las chaquetas de los soldados ingleses y los de quienes buscaron localizaciones para Port Royal en San Vicente y Granadinas salía algo. Era "Piratas del Caribe: la maldición de la Perla Negra" y ahí estábamos todos con las palomitas y la Coca-Cola acabadas viendo como el mono de Barbosa se quedaba con una moneda del cofre y después gritaba a la cámara. Una chorrada, pero nos hacía gracia.

    Hoy los títulos de crédito han sido las tradicionalmente intrascendentes declaraciones de Bryan Gil y el Chimy Ávila y la escena extra la rueda de prensa de Bordalás. La he disfrutado de tal manera que me ha parecido que el resultado final ha sido Valencia 1 - Osasuna 3 con goles del Chimy, Budimir y Pepe Bordalás, el tipo con la mirada parcial más insultantemente partidista del fútbol español. Porque Osasuna ha hecho 25 faltas y ellos no han fingido ninguna. Porque Foulquier le ha dado en el área con la mano, pero es que se han visto manos más claras que no se han pitado. Porque a Bryan Gil le han hecho un penalti clarísimo ya que "me lo ha dicho el jugador". Porque luego el 1 - 2 "ha llegado". ¿Cómo ha llegado, estimado lector? Pues con un error más del colegiado del encuentro y con ese mismo VAR que el alicantino critica. Solo tiene razón en lo de Torró.

    Al pobre Arturo Armendáriz, que había desconectado ya todo en el control de Onda Cero Navarra, le hemos hecho currar a contrarreloj, pero ha merecido la pena. Las declaraciones del míster che han sido el colofón a un buen partido de Osasuna en el que me conformaba con llegar vivo al último tercio de encuentro, momento al que sin embargo hemos llegado por delante en el marcador. Un Osasuna serio a la altura del encuentro. Dando la cara en un escenario de nivel, sin dejarse ir y sin acobardarse. Y cuando no te dejas amedrentar por la presión ambiental y aprietas un poco, de repente, un balón le da a un defensa en la mano y es penalti o un buen balón a Budimir acaba, como es probable si le llega de forma franca, en la red de Mamardashvili. Y ya está. Te adelantas y piensas en poner el autobús y en sacar el pasaporte por si toca ir fuera del Espacio Schengen.

    El cerrojazo funciona a medias porque el Valencia es mucho Valencia y aprieta y Melero López, que ha sido un desastre para todos, pita un penalti que no lo es en la vida. Melero López nos ha permitido acabar con diez futbolistas en el campo, ha pitado "miedo" en una horrenda salida de Herrera que ha acabado en gol y se ha inventado un penalti sobre Guedes que metía al Valencia en el partido. Eso solo comentando los fallos gordos. En breve le harán internacional. Al tiempo.

    Pero faltaba lo mejor. La escenita de después de los créditos. El mono y la moneda. El gritito. Fin. Y saliendo del cine tan contentos.

    PS: Arturo, este texto va por ti, que has pinchado a Bordalás cuando estabas pensando en tus cervezas postpartido. Disfrútalas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Explicando el Osasuna - Villarreal a mi nueva compañera de piso

El Síndrome de Amara

Comida familiar tras una farra de cojones