El tedio
Mi amigo Roberto me contó hace unos años que había leído "La náusea" de Jean Paul Sartre y que el escritor parisino conseguía con su pluma transmitir a tu cuerpo lo que representa el título del libro. Desde el minuto 20 en adelante he deseado que, a pesar de haber fallecido en 1980, estuviese viendo el Osasuna - Getafe para legar al mundo un volumen titulado "El tedio" en el que los lectores ávidos de experiencias aburridas alcanzasen sus metas sin dificultad.
Qué coñazo, hablando mal y pronto. Los contendientes y su situación clasificatoria hacían presagiar por dónde iban a ir los tiros; no había que ser adivino. Despedidas de Mai Garde y Oier, un Osasuna con opciones de casi nada de cara a Europa y un Getafe con posibilidades remotas de meterse en problemas al encontrarse lejos del precipicio. Todos los ingredientes para comernos el tostón que nos hemos comido.
Eso que la cosa ha empezado bien. Mejor que bien. Excelente. Con éxtasis. Con testarazo inapelable de un Oier a quien todos queríamos ver marcar su quinto gol en Primera. Reconozco que no he aplaudido el tanto. Me he echado las manos a la cabeza porque no me creía que el guion se hubiese interpretado tan bien. ¿Cómo puede salir todo tan a pedir de boca? Tenían que estar conchabados los rivales, no me fastidiéis. Y ahí ha acabado todo. El aburrimiento se ha apoderado de lo que sucedía en el césped ya que la grada la tenía conquistada desde el comienzo. Un Sadar sin Indar Gorri es como el campo del Getafe... viejo, que se llamaba Las Margaritas. Tan coñazo ha sido el espectáculo que el hijo de un colega se ha quedado frito a la media hora. Como un querubín de estos que pintaban en los techos de las iglesias barrocas. Seco como un bendito. Soñando cosas mucho más divertidas que el duelo entre Kike García y Mitrovic.
Por fortuna Alejandro Muñiz Ruiz, bisoño árbitro pontevedrés, ha decidido darle vidilla durante un ratico de la segunda parte al sopor que todo lo rodeaba con algunas decisiones estrambóticas. Que primero no hay nada con gestos ostensibles para después señalar un órsay de ciencia ficción para cubrir su fallo y acabar expulsando al que se las veía con Kike García en el párrafo anterior. O después le da por pitar el final de una forma extrañísima en plan "aquí estoy yo".
Estamos ya cansadicos todos de tanta Liga y tanto fútbol. Jugadores, técnicos, colegiados y forofos. Que se acabe esto y a otra cosa, porque además aún queda uno de esos tragos que no molan nada. Que venga a tu casa un equipo que se juega la vida cuando tú estás pensando en irte con Fran Mérida y Juan Villar a Ibiza. ¿Te matas por ganarle o no? Joder, qué coñazo de disyuntiva. Como lo que hemos vivido hoy.
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