Tú no eres solo tú

    Mi padre me dijo una vez "haz lo que quieras, pero no seas raro". Se refería a no ser el que da la nota con la comida, el pejiguero o el especialico. Le parafrasearé para crear la frase que grabaría en mármol en la puerta del autobús de Osasuna: "haz lo que quieras, pero no seas apático". Y es que a la gente que ahora debe de estar pasando Altube en el autobús de Gorriak on Tour no le daba igual el partido de esta tarde a pesar de que a efectos clasificatorios fuese un encuentro inútil. Esta semana han puesto su ilusión en montarse en ese autobús de vuelta con la sensación de que su equipo ha sido un rival digno que les ha hecho levantarse del asiento. Pero la realidad es que cerca de las doce de la noche se bajarán en El Sadar pensando que sus colores han sido derrotados no solo por una diferencia de dos goles sino casi con una sensación de incomparecencia. Lamentablemente en este instante duermen la resaca con la esperanza de que a ningún gracioso le dé por coger el micrófono.

    La apatía es una palabra de origen griego que une el sufijo "a" que indica negación con "pathos" que indica emoción, sentimiento o enfermedad (de ahí viene "patología"). "Apatía". "Sin sentimiento". ¿Qué hay peor que eso? Jamás reprocharé nada de los los fracasos deportivos de mi equipo si se da la cara, si se intenta y si se es un rival digno. Eso sí, no trago con primeras partes como la de hoy, no trago con perseguir al rival al trote, no trago con que un tipo de 1,75 apenas tenga oposición al rematar un saque de esquina en el área pequeña. 

    De la misma manera en que Mufasa le dice a Simba que todo lo que baña la luz será suyo desde aquella famosa atalaya, parece mentira que a los futbolistas haya que recordarles cada vez que salen al campo que se deben a esas miles de personas que pueblan El Sadar, a esos centenares que viajan a estadios cercanos o esas decenas que se marchan a Lens, Cádiz o Trabzon. Y a esos incontables que se acercan el transistor a la oreja por el Paseo del Arga o que comparten la experiencia de ver a los rojos por la televisión en la sociedad de Bargota. Cuando saltas con esa camiseta tú no eres solo tú. Tú eres todos los que sienten ese escudo.

    El triste y aburrido espectáculo interpretado en Bilbao no merece demasiados comentarios. La liga se nos ha hecho larga y la falta de objetivos reales nos ha hecho ir arrancando hojas del calendario indiferentes. Hay veces que hay que creer en lo increíble para que la imagen no se vea afectada. Llevamos semanas sin creer y si echamos cuentas de los puntos que se nos han caído del bolsillo en el último mes por incrédulos, vemos que podía haber vida. 

    De nada sirve a estas alturas echar cuentas a posteriori. Lo de hoy quedará reflejado en la hemeroteca y casi nadie recurrirá a ella. Otra cosica será la semana que viene. Entonces habrá miles de ojos encima de nosotros. Ojos gaditanos, mallorquines y granadinos. La diosa Fortuna ha querido que seamos jueces y no parte de gentes que se juegan el descenso al Hades futbolístico. Entonces ya no dará igual, y no solo por los ojos foráneos sino principalmente por los de quienes pagan su asiento de Graderío Sur, Preferencia o Grada Lateral; esa gente que merece consideración cada minuto de juego rojillo.

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