El síndrome del folio en verdiblanco
Me flipan las crónicas. Una política de un debate en el Congreso, una taurina de ABC desde un pueblo manchego o una deportiva de Carlos Arribas hablando de Julian Alaphilippe o del último repaso de Karsten Warholm en el "cuatro vallas". Tan es así que una de mis últimas adquisiciones bibliográficas ha sido "La fiamma rossa. Storie e strade dei miei tour" del mítico periodista italiano Gianni Mura. Pero si hay gente a la que admiro es esa que tiene que escribir todos y cada uno de los días. Siempre en contraportada o tras el editorial. Unas veces con puyazo político bien dirigido y otras comentando la actualidad partiendo de un suceso personal sin aparente importancia. Son los Chapu Apaolaza, los Jorge Nagore o los Manuel Jabois.
Se enfrentan cada día a desgranar las últimas novedades y el primer instante ante el teclado debe ser como asomarse a los acantilados de Moher en Irlanda. El vacío gramatical. El síndrome del folio en blanco lo llaman. Esta gente es muy buena y seguro que la burbuja en el estómago solo dura unos minutos, pero me gustaría verles enfrentarse a algo mucho más duro: el síndrome del folio en verdiblanco. Comenzaría con una llamada de Joseba Santamaría a Jorge Nagore diciéndole "ven a mi despacho".
- Jorge, tu "A la contra" deben ser quinientas palabras sobre el Betis - Osasuna de ayer.
- Pero, Joseba, ¿tú sabes lo que me estás pidiendo?
- Sí, quinientas palabras sobre el Betis - Osasuna de ayer. Tú tienes recursos.
- Pero...
Portazo. Jorge Nagore se encerraría en algún cuartucho del polígono de Areta y revisitaría una y otra vez los 99 minutos de juego del Villamarín. ¿Qué decir con gracia de algo que hemos visto tantas veces repetido? ¿Cómo poner negro sobre blanco que Borja Iglesias nos marcó gol otra vez sin escribir "Borja Iglesias nos marcó gol otra vez"? 50000 béticos exultantes, Joaquín con la media sonrisa en la boca, Pellegrini portándose como un caballero y dejándose ir únicamente el la celebración del gol para volver al gesto y las declaraciones elegantes de siempre... ¿Y por parte de Osasuna? La buena imagen de cada temporada, el pelear de igual a igual con el club de las trece barras de cada temporada y la derrota de cada temporada. Porque la historia se repite desde un año en que ganamos 1-2 con goles de Torres y Jordi Figueras en propia puerta (Jordi Figueras. Ejem. En propia puerta. 2014. Vosotros ya sabéis.).
Rui Silva al que nunca le hemos marcado a domicilio se encarna en el Casillas de Johannesburgo, a William Carvalho hay que pedirle el DNI para ver si no era realmente Yayá Touré futbolísticamente revivido y Juanmi sigue siendo el Juanmi incisivo y tocahuevos. Borja Iglesias es caso aparte; nos debe su vida profesional y si va al Mundial que nos traiga algo de regalo. ¡Pero es que todo eso ya ha pasado!
¿Qué escribir que no se haya escrito ya? A estas horas Jorge Nagore pide a gritos que le dejen salir y se plantea copiar cualquier crónica del Betis - Osasuna entre 2014 y el día de hoy. Quizá nadie se dé cuenta. "¡Dejadme escribir sobre la bandera de Navarra de la Plaza de los Fueros! ¡O de la lluvia! ¡O de la no lluvia! ¡Pero este suplicio no!" Porque es que no solo es que el Betis fuese el Betis de siempre, es que Osasuna también lo fue. Activo, serio y propositivo, pero nada. Un 1 en quiniela. El típico 1 en la quiniela de un Betis - Osasuna.
PS: 'Anticrónica' dedicada a los Javier Saldise, Fernando Ciordia, Borja Bernarte o Diego Eúsa que nos surten a la rojez de párrafos día sí, día también aunque no haya mucho de qué escribir.
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