Díaz de Mera y el 2480 LFD, pero no es lo importante

     Quien le pega a la tecla ha salido loco del Sadar. Como quien se quita moscas en una cuadra llena de vacas, he salido quemado con jugadores propios, extraños y con quienes deberían impartir justicia. Deberían: condicional pospretérito premeditado. Volveremos a este tema, que me he relajado, pero no tanto como para olvidarme.    

    Esta 'anticrónica' viene velada por el ratico de barra o más bien de acera, que hemos vivido tan a gusto en la calle Monte Mendaur. Llegaba calentico y a Alberto, que estaba en 'la bolera', le he soltado sapos y culebras antes de echarme un cañón y rebajar mis críticas. Porque no, no hemos perdido por el árbitro, esa gente que conoce de pe a pa el reglamento, pero desconoce el juego; lo hemos hecho por nuestros propios errores. Por merecer una expulsión en el centro del campo, por no remachar a gol lo que debíamos y por pifiar en nuestra propia área lo que jamás se debe permitir. Porque nos pueden ganar porque son buenos, pero nunca por ser primos,

    Si llego a escribir a la que salgo del campo, me habría llegado un mensajito del polaco Piotr Jozef Hofmanski, presidente de la Corte Penal Internacional, diciéndome que me pasase por ese rincón de Holanda para explicar el por qué de mis comparaciones de los árbitros españoles con los cascos azules de la ONU. Porque cualquier comentario diciendo que los árbitros pretenden ser imparciales, pero son de parte habría sido excesivo. Porque considerar que su actuación es diferente en función de la camiseta del contendiente habría sido fruto del calentón momentáneo. Porque quién iba a saber que Damián Suárez iba a fingir y perder tiempo; había que ir a hablar con él, claro. Cómo vamos a dudar de la función 'catequista' de Díaz de Mera Escuderos.

    Por eso no hablaré (hoy más) del rollo de los trencillas. Hablaré de ganarse expulsiones en el centro del campo y que no sea la primera vez, de que la pérdida de un futbolista nos haya anulado como conjunto, de que no hayamos sido capaces de responder al autobús del Getafe o de que el desquicio de la grada se contagie al césped.

    Ha comenzado el conjunto azulón haciendo lo que haría yo en todos los campos del mundo. ¿Para dónde estas acostumbrado a atacar en la primera parte como local? Pues te lo cambio. Punto. ¿Para qué? Para joder. Pero para joder de manera reflexiva somos buenos también y el Chimy ha decidido bajarle las medias a un contrario. Alma de cántaro, eso no es rasmia, es brutalidad. La has jodido. La cuesta abajo ha sido imparable. A la inferioridad le ha sucedido el cansancio. Al cansancio, los errores y a los errores, el desquicie. Diez desquiciados en la hierba, varios en el banquillo y dieciocho mil en las tribunas. 

    La soluciones buscadas desde el banquillo tampoco han dado casi nada. La doble pisadita de Abde no se va a dar todos los días y no siempre le van a hacer penalti a Kikeyí. Un muro el del Getafe. El 2480 LFD de su autobús podía ser el dorsal conjunto de la defensa del equipo madrileño. Pero eso también es fútbol y hay que saber usarlo cuando te conviene y atacarlo de forma adecuada cuanto te lo ponen delante, cosa que no hemos sabido hacer. Vienen quince días para mejorar. Dos semanas para poner, yo qué sé, el 4405 KMT en las porterías entre la Castellana y Padre Damián. Que según cómo vaya, no me parecería mal. Pero, ante todo, acordarnos de qué era jugar. Basta con ver cualquiera de los partidos pasados.

    

    

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