Points from the bench

    De un tiempo a esta parte me he aficionado mucho a deportes que no son el fútbol. Antes, cuando no tenía el Plus, ni plataformas, ni nada, veía casi todo el fútbol que se emitía por televisión. Hoy que lo tengo todo solo veo algún partido suelto de Osasuna fuera de casa ya que prefiero compartirlo en un bar con otros forofos que aburrir al resto de habitantes de esta humilde morada con mis gritos y mis exabruptos. A cambio no perdono un buen Panathinaikos - Fenerbahce de Euroliga, una etapa con final en alto de cualquier carrera ciclista o el paso de la Diamond League de atletismo por Lausana, Roma o Birmingham.

    Os cuento esto porque ayer me tragué el Georgia - España del Eurobasket con avidez y al final del encuentro me sorprendió que la realización sobreimpresionó que España había conseguido 45 de sus 90 puntos con gente que no había sido titular por solo 25 de los 64 puntos georgianos. "Points from the bench" le dicen. Eso quería decir que la diferencia entre la gente que estaba en la cancha en el salto inicial y los que esperaban con Scariolo no era terrible o que los que salían del banquillo iban a muerte para ganarse su puesto. Eso ha pasado hoy en El Sadar con un detalle que no debemos pasar por alto: en fútbol los cambios son finitos.

    Y es que de dos asistencias y dos goles rojillos que hemos visto en el feudo osasunista los dos pases de gol y uno de los tantos han sido obra de gente que ha visto el pitido inicial cómoda y para ellos lamentablemente sentados en los asientos de coche esos que les ponen ahora. Un serbio de Cajetina asistiendo a Aimar en el primer gol del partido y dos salidos juntos diez minutos antes para hacer el de la victoria. Los que se entretenían en el descanso entre aspersores han sido claves y aprietan a los que se sabían titulares. 

    Todos queríamos que esto acabase así. El primero de los protagonistas ha sido un currela recién salido de una mina de los Balcanes que con el mono de trabajo aún puesto ordena a sus compañeros y suple a un titularísimo como Torró sin despeinarse. Él es serio, fuerte y formal. Conoce su oficio. Pero sobre todo no se arruga a la hora de romper líneas vallecanas y dejársela al golden boy que pone el pie como los ángeles para que estadio estalle. Un 'putt' a gol que ni Carlota Ciganda. Y luego el chico que no sabe aún ni dónde está, pero que ha venido a regatear y desestabilizar, regatea, desestabiliza y pone un balón que no engancha 'Kikeyí' pero sí Ruben García para acordarse de qué era eso de marcar y ser decisivo.

    Todo el mundo se ofrece para ayudar en este Osasuna. Todos saben que tienen algo que aportar. En el pitido inicial en el césped o esperando su turno junto al entrenador. En la grada o dando balones con un peto gris. En la cabina de prensa o arreglando los desaguisados de la hierba en el intermedio con un rastrillo. Los secundarios suman con un grito, siendo hábil en la banda y con efecto incuestionable con pases y chuts. Los puntos de banquillo son vitales y hoy hemos tenido el mejor ejemplo de ello con  Brasanac, Abde y Rubén vistiéndose de Brizuela, Pradilla y Alberto Díaz.


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