Centros de masas y de percusión
- ¿Con que punto de la pala hay que golpear a la pelota para transferirle la mayor cantidad de energía posible?
Esa pregunta surgió de la boca de Txus Pintor o Juan Miguel Aguinagalde en un aula de la UPNA a principios de siglo e iba dirigida a soñolientos y seguramente aburridos estudiantes de ingeniería. Las caras se centraron en las mesas por esa norma no escrita de nunca mirar al profesor cuando lanza una pregunta al aire y en las cabezas revoloteaban los más variados conceptos: el centro de masas en la mayoría de aquellas suficientemente despiertas e interesadas, el centro de percusión en las de Erro e Ibáñez y cuándo jugaba Osasuna el próximo partido en casa en la mía.
Y, evidentemente, la respuesta era el centro de percusión, porque Erro e Ibáñez no fallaban en estas cosas. Ese punto es con el que le has dado cuando dices que "has gozado de pelota" y la has puesto en el 7 sin aparente esfuerzo. Nuestro centro de percusión ayer fue un Ante Budimir que recibió, recibió y recibió sin que el colegiado de la contienda viese nada punible en las acciones. Un golpe y otro y otro hasta el golpe final en forma de posible penalti que acaba en falta en contra. Pero como buen centro de percusión, él no se queja, él aguanta, él fija y él estira el equipo como en la pala proyecta la pelota lo más lejos posible. Setenta y cinco minutos de impactos y brega más que suficientes para desgastar la pelota. El centro de percusión croata había cumplido su papel.
El centro de masas es otra cosa. El centro de masas da equilibrio y cambia de posición cuando el cuerpo muta. Da respiro, pausa y tranquilidad. El centro de masas está donde tiene que estar adecuándose en cada momento a la posición relativa de cada uno de los elementos propios y ajenos. El centro de masas es Moi Gómez entre centrales cuando la salida de balón se atasca y es Moi Gómez en él área balear cuando hay que dar el pase definitivo para el gol. Pero además el centro de masas, o sea, Moi Gómez, se mueve de forma armónica e incluso bella para a adaptarse a los movimientos hoscos del resto. Fluye para bien del conjunto y regocijo de la grada. Llena huecos, da soluciones imaginativas y en ocasiones rompe con lo establecido con una sencillez solo propia de los primeros espadas sin afán de protagonismo.
La brega y la clase. El centro de percusión y el de masas. Ambos son claves en todo sistema mecánico y en todo equipo juegue a lo que juegue o trabaje en lo que trabaje. Sin estridencias ni llamar la atención. Los fuegos artificiales ya los pondrán otros.
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