Smeagol y Gollum

    Hoy a las 16:15 hemos empezado siendo Smeagol y a las 17:15 nos hemos convertido en Gollum. En la Tierra Media del Martínez Valero hemos visto dos partes claramente diferenciadas. Ha parecido que en el descanso los jugadores de Osasuna se han dado cuenta de qué viene el miércoles y el Osasuna - Sevilla ha comenzado a esparcir su poder negativo entre los discípulos de Arrasate.

    A Smeagol su creador, J.R.R. Tolkien, lo retrata como un hobbit que descubre el Anillo Único mientras pescaba con su primo y sucumbe a su poder desde el primer momento. Ese Smeagol pescador ha sido el Osasuna de la primera mitad. Alegre y consciente de su superioridad sobre un Elche muerto en la clasificación, pero no en el juego. Esa supremacía evidente sobre el césped ha envenenado las mentes de los rojillos que han parecido desconectar de lo de Elche para centrarse en el duelo copero convirtiéndoles en un Gollum fallón, lento y avasallado por quienes un rato antes estaban firmando en enero el descenso a Segunda División. El Anillo Único de verse superiores, de pensar que para marcar el segundo gol solo había que dejar pasar unos pocos minutos y la visión del pitido inicial del miércoles a las 22:00 ha manifestado su fuerza sin discusión.

      El Chimy de pupilas grandes de la primera parte que ha conectado un testarazo de ensueño se veía ensombrecido por el de pupilas pequeñas de la segunda donde su avaricia le hacía no ver a sus compañeros en posición franca para rematar o ver una amonestación que le impedirá jugar el domingo próximo. Lo mismo pasaba con un Manu Sánchez aseado y voluntarioso en ataque al principio y fallón tras la reanudación. El Gollum osasunista se ha visto reflejado incluso en un Aimar Oroz que ha pasado desapercibido tras suplir a un Moi Gómez que parece haber querido estar disponible demasiado pronto tras las molestias del calentamiento de Sevilla.

    Un equipo con dos caras radicalmente opuestas fruto, posiblemente, de que lo que nos viene por delante es de una importancia capital y genera una ilusión desbordante en todas las capas del osasunismo que van del vestuario de Tajonar al sofá del último de los aficionados. Por fortuna, pocas líneas se van a rellenar en la prensa foral por la actuación del Gollum futbolístico. Desde nuestro cómodo colchón de los 28 puntos la vida se ve placentera y los deslices se perdonan con facilidad. Además, la existencia de Gollum es mucho más llevadera sabiendo que el alma que prevalece en este equipo es la de un Smeagol balompédico brillante, audaz y capaz de realizar buenas actuaciones enfrentándose a los mejores. Una vez terminado lo de Elche podemos volver a centrarnos en el objetivo de estar en la Cartuja el 6 de mayo, nuestro Monte del Destino particular. Nuestro Orodruin.

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