A Astigarraga con un cuchillo romo
Lo de hoy en Pucela era como ese sábado indeterminado entre Reyes y Semana Santa en que montas un microbús con gente de la oficina para ir a una sidrería a comer en Astigarraga y después a tomar unos potes en Hernani. Sabes que puedes disfrutar mucho y que el equipo que saltará al campo en tierras guipuzcoanas, a pesar de alguna baja de última hora por gastroenteritis, es de absoluta confianza.
Osasuna ha saltado del microbús al bar de la sidrería a calzón quitado, a limpio vermú sin tener en cuenta lo que le veía por delante. No vislumbraba al rival y esto ha obligado a una pareja de centrales inusual a dedicarse al máximo. Tanto como que Aridane ha salvado dos goles cantados, algo así como ese colega que, antes de que te pidas el último marianito, te dice que igual bajas el pistón, que te está salvando la vida y queda todo el día por delante.
Tú, carnívoro, bajas revoluciones cuando te sientas y pasan por delante el chorizo a la sidra y la tortilla de bacalao. Llenas el buche, haces poso y pones los cimientos para no irte con una goleada a Hernani. Queda poco para que llegue tu momento, para que aproveches tu oportunidad y le hinques el diente a ese chuletón con el que llevas soñando semanas: un chuletón de un kilo y tres puntos.
La presentación es excelente y el punto de la carne es perfecto. Sal gorda, hueso en su sitio y carne sin los odiosos cortes previos. Te dispones a gozar de tu momento: clavas el tenedor y atacas con el filo del cuchillo sin fortuna. Desgarras la carne sin cortarla, destrozas la puesta sin poder llevarte un trozo adecuado a tu boca hambrienta. Tienes en la mano derecha el cuchillo que pondrían a un niño en el comedor escolar y con eso es imposible trocear lo que hay en tu plato. Los 'txotx!' se suceden mientras te peleas con tu plato principal. Bebes y charlas, ríes y degustas algún entrante suelto, pero el gozo absoluto se resiste por falta de instrumental. Pides que te lo cambien y te dan lo mismo que ya tenías. "Lo sentimos, caballero, todos los cuchillos en esta sidrería son iguales." Nada mejora y tu rabia solo se incrementa.
Te das por vencido y bajas a Hernani a tomarte dos copazos antes de que dé la hora volver a casa. Volverás contento por los gin-tonics y por saber que no has perdido los papeles del todo.
Centros de Kike Barja al cuarto palo. Balones que no sabemos si Jon Moncayola ponía a Kike García o a su peor enemigo. La terrible acción de Darko Brasanac ante Masip. El cuchillo romo rojillo se ha visto perfectamente en multitud de acciones. Inocencia, descoordinación y juego deficiente con el balón en los pies a partes iguales. Pudiste ganar con un buen cuchillo de sierra y perder si llegas a pedir aquel marianito peligroso. Lo has pasado bien y el conjunto etílico-gastronómico ha sido aceptable. Empate y a dormir, que en breve tienes un fin de semana entero de casa rural.
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