Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2021

Diego

     El leitmotiv de este texto iba a ser Ané Carrasco, un percusionista gaditano al que vi el viernes en el Palacio de Ezpeleta actuando junto a Rycardo Moreno, virtuoso guitarrista flamenco, dentro del Festival Flamenco On Fire. Ané Carrasco da palmas, se graba y reproduce continuamente el ritmo, golpea el cajón con las palmas de las manos o los nudillos de la derecha en el lateral, tamborilea sobre la caja o percute esa especie de yembé o los platos. Conforme avanza el tema en el que Rycardo pone la esencia con su guitarra, Ané acelera el ritmo de golpeo hasta parecer que se va a caer del cajón, de la misma forma que Osasuna incrementaba el ritmo de sus acometidas una y otra vez sobre el arco de Ledesma.     Los tiros iban a ir por aquí, pero Diego me ha desmontado todo. Diego ha visto conmigo y con otro colega el partido con unas cervezas tras estar un tiempo currando fuera de España. Hemos gozado, nos hemos metido con los equipos rancios, hemos pedido la en...

Otro reencuentro, por suerte sin Catanha

     Fue un verano de "una de mero" y "una de champiñones" saliendo a todo trapo de los altavoces de los pueblos en fiestas. El Pepe Reina de junio de 2000 fue Ángel Luis y lo de las celebraciones en escenarios públicos aún no nos daba vergüenza ajena, ya que con dieciséis años todavía no sabes qué es eso o al menos yo ni lo intuía. Llegó septiembre y con él la liga de verdad. La que veíamos en La 2 o ETB1 los sábados. Tras seis años en Segunda muchos no sabíamos qué era el Bernabéu o el Camp Nou, pero cuando nos decían "Toledo" respondíamos "el Salto del Caballo" o cuando soltaban "Getafe", "Las Margaritas" (sí, niños, hubo vida antes de eso llamado "Coliseum Alfonso Pérez").      Y con la liga de verdad, el primer rival de verdad. Nos tocó el Celta para estrenarnos. Pinto, "El Negro" Cáceres, Gustavo López, Valeri Karpin, "El Zar" Mostovoi... y Catanha. Un brasileño que había enchufado 53 goles ...

Nadie imaginó esto así

          El director se removía en su silla del set de rodaje en cada toma. El elenco de actores hacía lo que le daba la gana y las interpretaciones distaban mucho de lo que marcaba el guion. El guion que él tenía en su cerebro y que había visualizado durante más de un año.           - A ver, Rubén, página 4. Aquí dice que en minuto 17 subes la banda hasta la línea de fondo y pones un centro a Kike García que remata fuera por poco. El público se levantará de los asientos como loco. Venga, grabamos otra vez. ...           - No, no, no y no, Ortiz Arias. Tienes que señalar el final cuando en el marcador ponga 2-0 y la gente esté entusiasmada. Entonces das tres pitidos y sonará el himno de Los Iruña'ko. Ay... qué desastre. ¿Por qué nada sale cómo estaba planeado en nuestras cabezas? Veeenga, otra toma...           Ya tenéis el resumen del Osasuna - Espanyol. Habíamo...

Íbamos a Anfield Road y nos hemos entretenido en Penny Lane

     Los estadios vacíos son esqueletos bastante tristes y, para mí, sitios desprovistos absolutamente de interés. Es por esto que no soy amigo de visitar recintos deportivos ya que si en ellos no hay actividad, no hay alma. No, tampoco he estado en el "nuevo" Sadar; veremos si hay suerte y entro este sábado. Me he saltado mi norma algunas veces, pero siempre en lugares que consideraba dignos de ello por razones históricas. Visité y animo a visitar el Estadio Panatenaico en Atenas (valga la redundancia) por ser una bellísima obra construida sobre un antiguo estadio griego para los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna; el Olympiastadion de Berlín, porque siempre es bonito ver dónde un negro le pintó la cara cuatro veces a toda la parafernalia nazi; y Anfield porque uno no puede evadirse de más de 100 años de mito y tiene cierta debilidad por los diseños del escocés Archibald Leitch.      Llegué a Anfield con un resacón de órdago tras haber estado el d...

El Homo futbolensis es asín

     El comienzo de esta 'anticrónica' iba a ser otro. Lo tenía preparado desde hace un par de días y hablaba del gato negro que ve Neo en   Matrix  y de la camiseta blanquiazul que vemos cada poco tiempo nosotros. De Trinity, de Neo, de los   dèjá vu   (en español, paramnesia). Pero no, el error en Matrix no fue que ese escudo y ese Stadium Gal que se repiten en nuestras pretemporadas de forma recurrente. El error llegó al final.      Y es que me he pegado una semana intentando justificar en casa que es tremendamente injusto que el porcentaje de aforo permitido en los campos de fútbol sea menor al de cualquier otro espectáculo al aire libre. "Que no, que es un estereotipo", "que la generalización es equivocada", "que eso pasaba hace 30 años". Pero se pita el final a orillas del Bidasoa que nos da la Euskal Herria Txapela y me tengo que callar la boca en el sofá. Silencio incómodo. Silencio incómodo. Más silencio incómodo. En la pantalla...